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lunes, 19 de mayo de 2014

VALTARI-SIGUR ROS

VALTARI-SIGUR ROS



La banda regresa a sus orígenes con un disco mucho más introspectivo, hipnótico, onírico, capaz de transportarnos a otro lugar y hacernos olvidar por completo este mundo. A través de 8 pistas “Valtari” nos guía de la mano por la mente de sus creadores, con canciones oscliando entre los 5 y 8 minutos de duración, concediéndonos un lienzo sobre el que solo nosotros mismos podremos pintar.


Sin caer en ser solamente “el nuevo disco” de Sigur Rós, la banda opta por volver a lo que los convirtió en esa banda cautivadora, enigmática y emblemática de ese tan indefinido género conocido como “ambient rock”.


El álbum abre con “Ég Anda” y los ecos de la introducción del Takk comienzan a rondar de nuevo por los oídos. Es ambiental y muy orgánica, con suaves arpegios eléctricos que anuncian el nacimiento de una nueva etapa, dando entrada a la inconfundible voz de Jónsi que por fin, después de tres minutos y medio, nos confirma que Sigur Rós está de vuelta. Esta propuesta mesurada es la que se sigue proyectando en el segundo track “Ekkí Múkk”, que no es muy diferente al anterior.


Pero no es sino hasta “Varúð” donde se alcanza, tempranamente, el clímax que todo disco de Sigur Rós debe tener. Considero a este tema como el mejor de la producción y uno de los mejores en todo su catálogo. Suena experimental en su introducción, sin embargo los matices orgánicos se hacen presentes de inmediato con soberbios violines que rechinan atrás de las voces; su estribillo es un constante y lento ascenso entre nubes de colores y su cierre se da en ese tradicional.


Entonces llega “Remibihnútur”, que pretende que descendamos lenta y cuidadosamente entre campanas y coros; como una asimilación. Durante los siguientes dos temas, “Dauðalogn”y “Varðeldur”, se mantiene una línea sonora suave de baladas delicadas y casi acústicas, de esas que perfectamente pudieran ser parte de nuestro soundtrack para levantarnos de la cama en un amanecer frío, lleno de brisa, y esperar con optimismo lo que el día nos tenga preparado.
El tema que le da título al disco, es aún más ambiental; totalmente instrumental y no cuenta con melodías digeribles ni círculos sonoros ortodoxos, pero sí puede llegar a envolvernos en un momento reflexivo lleno de paz interior.



Entonces, sin darnos cuenta, y sin haber obtenido las mismas reacciones que otras de sus producciones nos provocan, pero tampoco sin decepción de por medio, llega la última canción del sexto álbum de los islandeses: “Fjögur píanó” ; otra pieza instrumental en donde el piano es quien habla en un vaivén de melodías ligeras que concluyen la historia de la misma manera en que inició.

Algunas canciones: